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Orígenes e Historia Del Chocolate


Historia:


El chocolate es un producto que se obtiene a partir del fruto del cacao. Este fruto aparece en su estado natural como granos en árboles de 40 a 60 metros, conocido en la botánica como “theobroma cacao”, que significa alimento para dioses. Este árbol tropical de hoja perenne y de ramas anchas ha crecido de forma silvestre en américa central desde tiempos prehistóricos. también crece en américa del sur, áfrica y parte de Asia.

Los indios maya de México empezaron a usar esta forma de chocolate desde 600 a. c. época que adoraban el grano de cacao como un ídolo, un regalo del cielo literalmente.

Creían que esos granos tenían temibles poderes mágicos, estos eren cuidadosamente utilizados en ceremonias religiosas y en curaciones por los sacerdotes.

Con tal fin usaron el cacao en forma medicinal como tratamiento para la fiebre, la tos e inclusive las molestias durante el embarazo.

Los mayas tenían un dios Ykchaua, quien el patrón de los comerciantes del cacao.

Fueron los primeros en inventar una bebida de cacao, una bebida caliente y predominantemente amarga, hechas con granos molidos de cacao y especie.

Los aztecas adoraban al dios Quetzalcoatl, que representaba el conocimiento y la sabiduría y fue quien les otorgo entre otros beneficios el fruto del cacao.

Los aztecas le dieron el nombre de “Cacahualt”. Entre ellos, los granos de cacao se utilizaban principalmente como forma de pago, siendo la única manera de validez universal, con que las provincias conquistadas pagaban los impuestos a los soberanos aztecas.

Hernan cortes (1485- 1547, conquistador de México), descubrió en el palacio de Moctezuma, una enorme provisión de granos de cacao. Las semillas de cacao maduras se introducían en la tierra humedad, dejándolas fermentar, dos días después eran desenterradas, se desechaban las envolturas en mal estado, luego se lavaban con agua hasta dejar libre la pulpa se secaban al sol y finalmente se tostaban para evitar enmohecerlas.

Para descartar los restos de fibras y cascaras externas, aun adheridas a la pulpa, los indios la depositaba en espacios abiertos y así las pisoteaban con los pies desnudos.

Los granos limpios se consumían tras haberlos tostado, pelado y triturado en un mortero para formar con ellos bolas de tamaño de un puño; y finalmente batido con agua fría.